La Cancillería argentina formalizó una nota de protesta diplomática ante la embajada del Reino Unido en Buenos Aires por el ingreso del patrullero oceánico HMS Medway, de la Royal Navy, en aguas de jurisdicción nacional sin notificación previa. La presentación fue entregada el pasado 13 de julio, aunque su difusión pública llegó horas después de que Argentina eliminara a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, lo que le dio al anuncio una carga simbólica difícil de ignorar.
El HMS Medway es el buque de patrulla que cumple funciones permanentes en las Islas Malvinas desde enero, en reemplazo del HMS Forth. En tránsito hacia Punta Arenas, Chile, para reaprovisionamiento, ingresó al mar territorial argentino sin activar los mecanismos de notificación previa establecidos por el Acuerdo Madrid II de 1990, que normalizó las relaciones militares entre ambos países tras la guerra de Malvinas. La comunicación británica llegó casi 24 horas después de realizada la navegación, lo que dejó sin efecto cualquier posibilidad de coordinación.
Argentina calificó los movimientos como «inconsultos e ilegales» y afirmó que se suman a una larga serie de acciones unilaterales que contradicen la resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU, que exhorta a ambas partes a evitar acciones unilaterales mientras la disputa de soberanía esté pendiente. El canciller Pablo Quirno eligió un tono entre diplomático y mundialista: «En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses».





