El HMS Medway, patrullero armado de la Royal Navy, navegó desde las Islas Malvinas hacia Punta Arenas atravesando aguas bajo jurisdicción argentina sin que mediara la notificación prevista en los acuerdos militares vigentes desde 1990. Cancillería evalúa una protesta diplomática mientras Londres sostiene que sí avisó por los canales correspondientes.
La Armada Argentina detectó entre el jueves 2 y el viernes 3 de julio de 2026 el desplazamiento del HMS Medway, que zarpó desde las Islas Malvinas con destino al Estrecho de Magallanes. El patrullero ingresó en aguas de jurisdicción nacional a la altura de Santa Cruz y continuó hacia Tierra del Fuego, sin que las autoridades militares británicas activaran los canales de comunicación previstos.
El seguimiento lo hizo la Armada con sensores electrónicos desplegados en el litoral austral, reforzados por un avión Beechcraft B-200M "Cormorán" de la Aviación Naval equipado con el sistema electroóptico WESCAM MX-10, tecnología incorporada mediante acuerdos de cooperación con Estados Unidos. El operativo quedó bajo la conducción del Área Naval Austral.
El episodio llegó a la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, que evalúa una protesta diplomática por canales reservados. Desde el Foreign Office, en cambio, sostienen que la embajada británica en Buenos Aires notificó el desplazamiento con anticipación y por los canales apropiados. Las dos versiones siguen sin coincidir.
El mar es grande, y "aguas de jurisdicción argentina" no significa lo mismo en todos lados. Este mapa ubica la ruta del Medway sobre las dos franjas marítimas que importan: el mar territorial (12 millas náuticas) y la zona económica exclusiva (200 millas náuticas).
Es un patrullero oceánico de la clase River Batch 2, en servicio en la Royal Navy desde 2019. Desde enero de 2026 reemplaza al HMS Forth como buque de patrullaje permanente en el Atlántico Sur, con base operativa en Malvinas. No es un buque de guerra de superficie como una fragata o un destructor: su función principal es de vigilancia oceánica, control marítimo y presencia naval, más cercana a un guardacostas reforzado que a una unidad de combate.
El Medway se suma a una lista corta pero creciente de episodios similares en los últimos cuatro años, con buques de distinto tipo y desenlaces distintos.
El reclamo argentino se apoya en el Acuerdo Madrid II (1990), que creó el Sistema Transitorio de Información y Consulta Recíprocas (STICR): un mecanismo de aviso mutuo entre las dos armadas, no de autorización. Es lo que se invoca contra el Medway — el cuestionamiento es que no avisó, no que no tuviera derecho a navegar.
El Decreto 256/2010 es otra cosa: una norma interna argentina, nacida del conflicto por la perforación petrolera de Desire Petroleum ese año, que exige autorización previa para transitar hacia puertos de Malvinas, Georgias o Sandwich del Sur. Fue la base legal usada contra el Sir David Attenborough en 2023. Ese decreto además convive en tensión con el artículo 10 del Tratado de Paz y Amistad de 1984 con Chile, que obliga a Argentina a garantizar el paso libre de buques de cualquier bandera hacia el Estrecho de Magallanes.
El Medway navega en el tramo posterior a la última ruptura: el acuerdo Foradori-Duncan, que bajó la tensión bilateral entre 2016 y 2022, lleva cuatro años sin vigencia.
Es un patrullero oceánico de la Royal Navy, de la clase River Batch 2, en servicio desde 2019 y desplegado en el Atlántico Sur desde enero de 2026 como reemplazo del HMS Forth.
Sí, un cañón automático Oerlikon de 30 milímetros y capacidad para operar helicópteros Merlin, aunque su función principal es de patrullaje y vigilancia, no de combate naval.
Depende de qué mecanismo se invoque. El Acuerdo Madrid II exige aviso previo entre las armadas, no autorización. El Decreto 256/2010 sí exige autorización específica para tránsitos hacia puertos de Malvinas, Georgias o Sandwich del Sur.