El Gobierno aplicó en agosto el mayor recorte del gasto público de todo 2026, según un análisis de la consultora Analytica en base a datos de la Secretaría de Hacienda. El gasto primario devengado cayó un 10% en términos reales respecto de agosto de 2025, la caída más pronunciada desde noviembre del año pasado. En los primeros ocho meses del año el ajuste acumulado llega al 4,1% real.
Las partidas más golpeadas en agosto fueron las transferencias discrecionales a provincias, que se desplomaron un 86,1% interanual, los programas sociales por fuera de la AUH con una baja del 40,6%, bienes y servicios del Estado con una caída del 19,6% y el gasto salarial del sector público con un retroceso del 8%. La razón del ajuste acelerado es la presión de la recaudación: en los primeros ocho meses del año los ingresos tributarios acumularon una baja real del 3,7%, traccionada por la caída en impuestos vinculados al comercio exterior y a la actividad económica interna.
El equipo económico de Caputo busca cerrar el año con un superávit primario del 1,4% del PBI —recalibrado desde la meta inicial del 2,2%— y la única manera de sostenerlo es continuar recortando gasto en un contexto de ingresos estancados.





