La deuda bruta de la Administración Central registró un incremento del 0,35% en septiembre y el stock global trepó a US$486.628 millones, de los cuales US$484.124 millones se encuentran en situación de pago normal, según el último informe de la Secretaría de Finanzas de la Nación.
El avance mensual estuvo impulsado de forma exclusiva por factores de valuación contable, principalmente por los ajustes en los títulos públicos en pesos que capitalizan intereses al vencimiento y el rezago del tipo de cambio frente a la inflación. El comportamiento respondió a dos dinámicas contrapuestas según la moneda: las obligaciones en moneda extranjera bajaron US$1.841 millones por los pagos netos a organismos multilaterales y bilaterales de crédito, mientras que el endeudamiento en moneda local aumentó el equivalente a US$3.573 millones por la indexación de los bonos que ajustan por inflación o tipo de cambio y las nuevas colocaciones netas del Tesoro en el mercado doméstico.
Como resultado de este proceso, la estructura de financiamiento de la Administración Central quedó distribuida en un 66,5% en moneda nacional y un 33,5% en moneda extranjera, una composición que refleja la estrategia oficial de reducir la exposición a los vaivenes cambiarios externos aunque eleva en paralelo la carga de indexación por el avance del índice de precios.
En la trayectoria de mediano plazo, el stock bruto de la Administración Central acumula un crecimiento de US$61.334 millones desde fines de 2023. Sin embargo, desde el equipo económico suelen matizar este indicador poniendo el foco en la deuda neta consolidada, una métrica que depura las cuentas públicas al restar los depósitos disponibles del sector público en el sistema financiero e integrar el traspaso de los pasivos remunerados que antes pesaban sobre el balance del Banco Central y ahora forman parte de las letras del Tesoro.
Bajo ese enfoque integral, las estadísticas oficiales muestran una reducción real de US$6.713 millones en el mismo período, lo que le permite al Gobierno mantener estabilizada la relación total entre sus pasivos y el tamaño de la economía en torno al 52,3% del Producto Bruto Interno. De esa manera, el Palacio de Hacienda busca sostener el superávit fiscal primario como la herramienta central para mitigar las necesidades de financiamiento y disipar los temores de sostenibilidad en el mercado local.


