Distintas consultoras internacionales coinciden en que la Copa del Mundo 2026 será el evento de apuestas deportivas más grande de la historia. Según estimaciones de H2 Gambling Capital, el volumen global de apuestas podría alcanzar los 60.000 millones de dólares, un 71% más que en Qatar 2022 y un 185% por encima de Rusia 2018. Otras consultoras, como Macquarie, ubican la cifra de forma más conservadora en torno a los 50.000 millones de dólares, igualmente un salto cercano al 40% respecto a la edición anterior.
El nuevo formato del torneo explica buena parte del crecimiento: con 48 selecciones y más de 100 partidos, los mercados de apuestas se multiplican exponencialmente, desde el resultado final hasta variables específicas como goleadores, tarjetas o córners. Estados Unidos será un actor central en ese crecimiento: se estima que los estadounidenses apostarán más de 3.100 millones de dólares en plataformas legales, superando incluso el volumen que históricamente mueve el Super Bowl.
El boom también despierta preocupación entre especialistas en juego responsable, que advierten sobre el riesgo de ludopatía ante la combinación de apuestas en tiempo real, publicidad constante y un torneo que se extiende por más de un mes.