En los alegatos finales del juicio que se desarrolla en Río Gallegos, la fiscalía solicitó condenas de hasta cinco años de prisión e inhabilitación especial perpetua para cuatro exjefes de la Armada Argentina: el contralmirante retirado Luis Enrique López Mazzeo y el excomandante de la Fuerza de Submarinos Claudio Villamide recibieron el pedido más alto, mientras que para Héctor Alonso se pidieron cuatro años y para Hugo Correa, tres.
Para la acusación, el hundimiento del submarino en noviembre de 2017, que costó la vida a sus 44 tripulantes, no fue un hecho imprevisible sino la consecuencia de una cadena de decisiones y omisiones dentro de la estructura de mando naval. “El resultado era predecible”, sostuvieron los fiscales, quienes remarcaron que los acusados conocían las deficiencias técnicas del submarino y permitieron igual que continuara navegando. Las querellas que representan a 34 familias de los submarinistas fallecidos pidieron, además, la pena máxima e igualitaria para los cuatro imputados. El juicio ahora avanza hacia los alegatos de las defensas, previo al dictado de la sentencia.