La causa que investiga a Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito sumó nuevos elementos que consolidan la hipótesis de un modus operandi sistemático. En los últimos días declararon ante el fiscal Gerardo Pollicita tres personas del entorno del exfuncionario que confirmaron haber prestado sus tarjetas de crédito para compras personales de Adorni, quien luego les devolvía el dinero en efectivo.
La secretaria privada Gisela Kocsis reconoció una compra de sábanas y ropa blanca por $8.183.303 en el local Rosen The Store, facturada a su nombre, aunque aclaró que quien se presentó a pagar en efectivo fue Bettina Angeletti, esposa del exfuncionario. También declaró haber gestionado la compra de un lavavajillas y un lavarropas por $3,1 millones destinados a la casa de Adorni en el country Indio Cuá.
Por su parte, Luis Alujú, amigo de toda la vida del exjefe de Gabinete, confirmó una compra de un proyector por $3,6 millones realizada con tarjetas a su nombre.
A estos testimonios se suma el de Laura Schiuma, quien días antes declaró haber prestado su tarjeta para la compra de un monitor gamer por $2,1 millones.
La investigación reconstruyó que entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 Adorni acumuló consumos con tarjetas de crédito por $139 millones, un monto que mensualmente superaba su salario como funcionario público, que llegó a los $7,6 millones al final de su gestión.
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