Este sábado será una jornada de alta intensidad política para el peronismo. Axel Kicillof dará el paso más concreto hasta ahora en su construcción presidencial: lanzará formalmente el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) a nivel nacional en un plenario en Avellaneda, bajo la consigna «A organizar la esperanza», con la presencia de dirigentes de todo el país que ya respondieron a su convocatoria por fuera de la conducción del PJ nacional.
El mismo día, el massismo convoca a jóvenes y militantes en un evento que también tiene carga simbólica: con Sergio Massa más activo que nunca en la escena política tras meses de bajo perfil, el Frente Renovador busca mostrar músculo propio y espera definiciones de su jefe sobre el rol que jugará en 2027. La simultaneidad de los dos actos no es casual: expresa la tensión que atraviesa al peronismo entre el liderazgo emergente de Kicillof, que apuesta a una candidatura propia, y el espacio de Massa, que todavía no definió si irá por la presidencia o si buscará un acuerdo con el kirchnerismo. El debate por las PASO que el Gobierno busca eliminar tiene un impacto directo sobre esta ecuación: con primarias, cada espacio puede dirimir internamente quién encabeza; sin ellas, los acuerdos se vuelven obligatorios y el poder de negociación se redistribuye de manera imprevisible.
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