El ministerio de Defensa de Rusia afirmó haber atacado las centrales termoeléctricas Dárnitskaya (TETS-4) y Kíevskaya (TETS-5), en Kiev, la capital de Ucrania, en una nueva oleada de bombardeos contra la infraestructura energética del país que dejó al menos 600.000 hogares sin electricidad.
«Durante la noche, las Fuerzas Armadas de Rusia lanzaron un ataque masivo con armas de alta precisión de emplazamiento terrestre y drones contra instalaciones energéticas en Kiev y las regiones de Kiev y Járkov, que daban servicio al complejo industrial militar y al Ejército ucraniano», anunció el organismo en Telegram. Según el ejército ruso, esas plantas suministran electricidad a instalaciones militares y empresas del complejo industrial militar.
En la capital también fue atacado el centro de procesamiento de datos ATM de Ukrsibbank, que ya había sido objetivo de los drones rusos el viernes pasado.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aseguró que la nueva oleada de ataques a gran escala dejó varios muertos y heridos, y que al menos 600.000 hogares se quedaron sin electricidad, según reportó DW. Zelenski informó que Rusia utilizó 39 misiles balísticos y más de 102 drones contra el suministro energético y las infraestructuras críticas del país, y que los ataques causaron daños importantes en 26 instalaciones del sector eléctrico y en otras cuatro vinculadas al petróleo y el gas.
El contexto diplomático
El bombardeo se produce después de que el sábado 10 de octubre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticara duramente los ataques ucranianos a refinerías rusas, en un contexto en el que Washington autorizó hasta abril operaciones rusas con diésel para controlar la subida de los precios. Trump indicó además que Rusia y Ucrania habrían acordado una tregua energética, algo que ninguna de las dos partes confirmó.
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