Las protestas que sacudieron Francia el sábado 17 de octubre reunieron a estudiantes secundarios, universitarios, sindicatos, agricultores y antiguos «chalecos amarillos» detrás de un mismo lema: «basta de vida cara». Según el Ministerio del Interior marcharon 550.000 personas; la CGT habló de 800.000. Estos son los reclamos de cada sector.
Cómo empezó
El movimiento nació a mediados de septiembre en un liceo de Créteil, en los suburbios de París, cuando los alumnos salieron a la calle por edificios deteriorados, aulas superpobladas y falta de docentes. Con los días se sumaron otros liceos y universidades de todo el país. El 17 de octubre se convirtió en el punto de encuentro de esa protesta con otras: un llamado viral en redes sociales para reeditar a los chalecos amarillos, el movimiento nacido en 2018 contra el aumento del gasoil.
Qué reclama cada sector
- Estudiantes: más docentes y personal, liceos en mejores condiciones, menos alumnos por aula y cambios en Parcoursup, la plataforma de ingreso a la universidad, que algunos quieren eliminar y otros reformar. También piden una inversión de 10.000 millones de euros en educación. Las organizaciones estudiantiles Unef, Union étudiante, Fage y la Unión Sindical Liceísta (USL) apoyaron la jornada; la presidenta de la Fage, Suzanne Nijdam, pidió que los reclamos estudiantiles no queden «borrados» por la convergencia con otros movimientos.
- Chalecos amarillos: el llamado «Jaunes et jeunes» («Amarillos y jóvenes»), publicado en el sitio 17octobregiletjaune.net, denuncia el precio de los combustibles, los alimentos y los alquileres, y compara el aumento del gasoil (86% desde la elección de Macron, según sus autores) con el del salario mínimo (26%). Cuestiona además el presupuesto 2027, al que acusa de congelar asignaciones, ayudas al alquiler y salarios de empleados públicos. Jérôme Rodrigues, figura histórica del movimiento, difundió un video de apoyo a los liceístas que acumuló unos 5 millones de vistas.
- Sindicatos: la CGT, Solidaires y la Confédération paysanne se sumaron. Su secretaria general, Sophie Binet, dijo en France Inter que el lema es «basta de vida cara» y pidió al Gobierno que tome el dinero «de los bolsillos de los multimillonarios, de los rentistas y de las grandes empresas». En su comunicado, la CGT reclama aumentar salarios, jubilaciones y mínimos sociales, restablecer el impuesto a la fortuna (ISF), crear la tasa Zucman a los grandes patrimonios, combatir el fraude y la evasión fiscal y responder a los reclamos de los jóvenes. Cuestiona que el presupuesto del primer ministro Sébastien Lecornu prevea 54.000 millones de euros de ajuste sin sumar a los más ricos.
- Agricultores y otros: la Confédération paysanne pidió además servicios públicos, justicia social y acceso a una alimentación de calidad. También convocaron los organizadores de las marchas por el clima del 26 de septiembre y un sindicato de conductores de aplicaciones.
Quiénes apoyaron
Entre los políticos, Marine Tondelier (Ecologistas), Fabien Roussel (Partido Comunista) y Jean-Luc Mélenchon (La Francia Insumisa) respaldaron la convocatoria. La CFDT, otro de los grandes sindicatos, se mantuvo a distancia. Una encuesta de octubre a 2.000 personas indicó que el 45% de los franceses está preocupado por el aumento del costo de vida y la inflación.
Qué viene
La CGT llamó a continuar la movilización y a preparar la jornada intersindical de huelga y manifestación del 5 de noviembre. Tras los incidentes violentos del sábado, la central sindical sostuvo que «es el Gobierno el que tiene la responsabilidad política del aumento de la violencia» por su «negativa obstinada» a responder a los reclamos. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, dijo que la marcha fue «secuestrada» por «casseurs», delincuentes oportunistas que vieron una chance de saquear.
Fuentes: Ouest-France, L’Obs, The Guardian, Al Jazeera y el comunicado de la CGT.
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