Los medios lo llaman «vuelo invisible», es una forma de representar uno de los datos más desconcertantes del informe preliminar elaborado por el Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos de Brasil, el CENIPA. El helicóptero en el que viajaba el youtuber argentino Gaspar Prim, conocido como Gaspi, atravesó el espacio aéreo de Río de Janeiro sin dejar registros en los radares del sistema brasileño. Tenía un plan autorizado de vuelo, pero para las pantallas encargadas de seguir el tránsito aéreo su trayectoria no apareció en ningún momento.
La aeronave PP-MAC, en la que viajaban Gaspi, el músico estadounidense Oliver Tree, Lucas Vignale y Lucas Brito Chaves Frota, bajo el mando del piloto Alexandre Souza, no fue detectada por los radares del Sistema de Control del Espacio Aéreo Brasileño —SISCEAB— durante todo el trayecto. Había despegado del aeropuerto de Jacarepaguá y se dirigía hacia Angra dos Reis, en la Costa Verde de Río de Janeiro.
El otro helicóptero, identificado con la matrícula PR-DJJ, sí fue monitoreado desde su despegue del aeropuerto Santos Dumont hasta instantes antes de la colisión. Era pilotado por Charles Marsillac, quien viajaba solo con destino a Guaratiba, en la zona oeste de Río. Su último registro lo ubicó a unos 800 pies de altitud —aproximadamente 244 metros— y a una velocidad de 108 nudos, cerca de 200 kilómetros por hora.

Dos vuelos distintos que terminaron en el mismo corredor
Como puede verse en la infografía, los helicópteros no tenían el mismo origen ni el mismo destino, pero sus recorridos comenzaron a superponerse durante el vuelo.
Según el informe preliminar, los planes contemplaban el uso de las Rutas Especiales de Helicópteros, conocidas como REH, correspondientes a los corredores Praia y Grota. La ruta propuesta para el PR-DJJ y la autorizada para el PP-MAC coincidían desde un punto de navegación denominado Tachas y mantenían niveles de vuelo coincidentes.
La colisión ocurrió poco después, entre las posiciones Tachas y Piabas, sobre el corredor de Grota y en las cercanías de Recreio dos Bandeirantes.
El informe no determinó todavía cuál de las aeronaves llegó primero al sector, si alguna se apartó de la trayectoria autorizada o por qué los pilotos no lograron advertir la presencia del otro helicóptero antes del impacto.
El enigma del radar
La ausencia del PP-MAC en los registros del SISCEAB ocupa un lugar central en la investigación, pero todavía no tiene una explicación.
Que una aeronave no aparezca en las pantallas puede estar relacionado con distintos factores, como su altitud, la cobertura disponible en el sector, el funcionamiento o la configuración del transpondedor, las características del sistema de vigilancia o una combinación de circunstancias técnicas y operativas.
El informe preliminar no señala cuál de esas posibilidades ocurrió y tampoco afirma que la falta de detección haya causado directamente el accidente, por lo que no se puede concluir que la aeronave volara de manera ilegal, clandestina o deliberadamente fuera de control.
Ambos helicópteros poseían certificados de aeronavegabilidad válidos y los dos pilotos contaban con licencias vigentes, según la información relevada por el CENIPA.
Un equipo de alerta que todavía no dio respuestas
El helicóptero PR-DJJ contaba con un sistema de advertencia de tránsito capaz de detectar o alertar sobre transpondedores de aeronaves próximas. El dispositivo fue recuperado en buen estado, pero el análisis inicial no encontró datos registrados.
Los investigadores continúan realizando exámenes para determinar si el equipo conserva información en su memoria que permita saber si llegó a detectar al PP-MAC o si emitió algún tipo de advertencia antes del choque.
En el helicóptero en el que viajaba Gaspi no pudieron recuperarse dispositivos capaces de almacenar parámetros de vuelo. La aeronave cayó sobre un predio utilizado para guardar vehículos, se incendió y quedó prácticamente destruida.
El PR-DJJ cayó a poca distancia, pero no se incendió. Su piloto murió atrapado entre los restos.
Tampoco tenían cajas negras
Ninguno de los dos helicópteros poseía registradores de datos de vuelo ni grabadores de voces de cabina, los equipos conocidos popularmente como cajas negras.
La ausencia de estos dispositivos no supone necesariamente una irregularidad: no eran obligatorios para los modelos y el tipo de operación que realizaban. Sin embargo, deja a los investigadores sin dos fuentes fundamentales para reconstruir los últimos segundos de los vuelos.
Sin grabaciones de cabina, no se conoce qué estaban observando o conversando los pilotos. Tampoco hay un registro completo de las maniobras, velocidades, alturas y posiciones de las dos aeronaves en el momento exacto de la colisión.
La investigación deberá apoyarse en los restos recuperados, las comunicaciones aeronáuticas, las imágenes de cámaras de seguridad, los registros parciales de radar, los planes de vuelo y los estudios técnicos de los equipos.
Buen tiempo y vuelo visual
El informe también estableció que las condiciones meteorológicas eran favorables. Había visibilidad suficiente, viento calmo y condiciones compatibles con operaciones bajo reglas de vuelo visual.
En principio, los pilotos debían mantener separación mediante observación directa del espacio aéreo, de acuerdo con el principio conocido en aviación como “ver y evitar”.
La buena visibilidad, lejos de cerrar el caso, profundiza una de sus principales preguntas: cómo dos helicópteros que volaban de día, en condiciones meteorológicas favorables y dentro de corredores conocidos terminaron sin advertirse a tiempo.
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