La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (CENDA) proyectan que entre 3.000 y 3.500 industrias podrían cerrar definitivamente durante 2026 si la tendencia del primer semestre se sostiene. El dato más crudo del momento es el que circula entre empresarios del sector: ante la falta de demanda y la imposibilidad de sostener los costos operativos, muchas fábricas están vendiendo sus maquinarias como chatarra en lugar de esperar una recuperación que no llega.
El empleo industrial sigue en caída: desde noviembre de 2023 se perdieron casi 100.000 puestos de trabajo en el sector manufacturero, según la UBA y el CEHEAL. El argumento oficial de que el RIGI y el Súper RIGI compensarán esas pérdidas no resiste el análisis de los números: los proyectos aprobados bajo esos regímenes generarían en el mejor de los casos entre 15.000 y 25.000 empleos directos en los próximos cinco años, menos de un tercio de lo que ya se perdió. La apertura importadora, el tipo de cambio atrasado y la caída del consumo interno forman el triángulo que los industriales señalan como responsable del deterioro, mientras el Gobierno defiende que el ajuste es el costo inevitable de la estabilización.
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