Un informe de la Fundación Mediterránea elaborado por las economistas Aldana Caullo y Belén Galindez pone en números un problema estructural del sistema previsional argentino: a marzo de 2026, para financiar una jubilación promedio hacen falta 3,5 trabajadores asalariados registrados o 34 monotributistas.
Para cubrir apenas una jubilación mínima con bono se necesitan 2,4 asalariados o 23 monotributistas. La razón es simple: el aporte previsional promedio de un asalariado registrado fue de $187.098 en marzo, mientras que el de un monotributista apenas llegó a $19.215, casi diez veces menos.
El problema no es solo de magnitud sino de tendencia. La participación del monotributo dentro del total de aportantes pasó del 9% en 1998 al 21% en 2026, y la cantidad de monotributistas con aportes creció un 331% en ese período, de 513.000 a 2,2 millones. El 44% de los ocupados no realiza contribuciones previsionales de ningún tipo. El resultado es un sistema que hoy tiene 10,3 millones de aportantes para financiar 7,5 millones de beneficios, con un déficit cercano al 2% del PBI que el Tesoro debe cubrir con transferencias. A eso se suma el cambio demográfico: el INDEC proyecta que la población de 65 años o más pasará del 12% al 17% entre 2022 y 2040, lo que agravará aún más la ecuación.
El informe concluye que una reforma previsional inevitable deberá revisar no solo la edad de retiro sino el esquema de financiamiento, adaptándolo a un mercado laboral con más informalidad y aportes más bajos.





