Los últimos días encontraron al cantante Cristian «Pity» Álvarez, ex líder de Viejas Locas e Intoxicados, en el centro de una serie de episodios que combinaron el juicio por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, un accidente de tránsito, una crisis hipertensiva, una internación y finalmente una orden judicial de internación forzosa por 90 días.
Todo empezó el martes 2 de septiembre, cuando Álvarez se descompensó durante una audiencia del juicio oral que se lleva adelante en su contra, debió retirarse de la sala en silla de ruedas y fue trasladado en ambulancia del SAME. El 7 de septiembre, su defensa recusó al tribunal y al fiscal en un intento de paralizar el proceso. El 14 de septiembre hubo una nueva audiencia.
El nuevo capítulo llegó el lunes 22 de septiembre, cuando Álvarez protagonizó un choque en una estación de servicio sobre la Avenida San Martín al 2400, en el barrio porteño de La Paternal: su vehículo impactó contra un auto que estaba cargando combustible. Horas después, en la madrugada del miércoles 23, fue internado en el área de terapia intermedia del Hospital Tornú tras sufrir una crisis hipertensiva en su domicilio. El 24 de septiembre, profesionales de la Clínica Dharma lo evaluaron a pedido de SADAIC y lo encontraron con «tendencia al sueño». La defensa solicitó la suspensión del juicio mientras dure la internación, pero el tribunal la rechazó y el proceso continuó con siete testigos declarando en la décima audiencia.
El último episodio se produjo este lunes 28, cuando Álvarez intentó abandonar el Hospital Tornú sin autorización médica mientras el tribunal intentaba conectarlo por Zoom para participar de la audiencia número once. Fue interceptado en la calle por personal del hospital y de la Justicia. Tras el episodio, la Justicia ordenó una internación forzosa de 90 días, señalando que el músico «requiere tratamiento y acompañamiento acorde a su adicción.»
El juicio sigue su curso. La defensa, encabezada por Javier Baños y Sebastián Queijeiro, sostiene la hipótesis de legítima defensa y analiza el impacto de las adicciones de Álvarez en su percepción de los hechos la noche del crimen.
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