El Juzgado Federal de Villa Mercedes indagará a once integrantes de la Fuerza Aérea Argentina en el marco de la investigación por el accidente de un avión ocurrido el 15 de julio de 2024 en San Luis, en el que murió el capitán Mauro Javier Testa La Rosa. Las audiencias indagatorias comenzaron este jueves y se extenderán hasta el próximo viernes 23.
El requerimiento fue formulado por la fiscal general María Gloria André y el auxiliar fiscal Leandro Kunusch Ribichini, al describir que el accidente fue el resultado de una serie de fallas durante el desmontaje y montaje del tubo de escape del avión, realizado en julio de 2024, y de la deficiencia en los controles que debían garantizar que la aeronave estuviera en condiciones de vuelo.
En la investigación también se identificó que, durante las horas posteriores al siniestro, en la oficina de Registro de Aeronaves de la Brigada «se habrían destruido las hojas originales del formulario de mantenimiento del avión y confeccionado otras en su reemplazo, con modificaciones en los asientos correspondientes a los trabajos previos al accidente». Por ese motivo, nueve de los once fueron señalados por la presunta responsabilidad en el homicidio culposo del piloto, y todos están imputados por la destrucción y alteración de registros técnicos.
El accidente
El 15 de julio de 2024, Testa La Rosa despegó desde la cabecera 06 de la pista de la V Brigada Aérea, en Villa Reynolds, a bordo del A-4AR Fightinghawk matrícula C-926, que cumplía una orden de instrucción. Cuando el avión comenzó a tomar altura, primero se desprendió el paracaídas de frenado —que cayó sobre la pista sin haber sido accionado— y luego se soltaron partes del cobertor del tubo de escape y el tubo completo junto con la brida que debía mantenerlo unido al motor.
La pérdida de la pieza afectó el funcionamiento de la aeronave y estuvo acompañada por ruidos anormales, humo y fuego. Frente a la emergencia, el piloto se eyectó cuando el avión se encontraba a una altura estimada de entre 150 y 200 pies; si bien el paracaídas principal llegó a abrirse, el fuego lo consumió. Testa La Rosa cayó desde una altura aproximada de 50 metros y murió por las lesiones sufridas.
Las fallas detectadas
La investigación identificó como punto central el desprendimiento del tubo de escape y de su sistema de fijación. Los trabajos se llevaron adelante entre el 10 y el 12 de julio de 2024, a cargo del Grupo Técnico 5 de la V Brigada Aérea, para reparar daños en las aletas deflectoras del tubo.
Según reconstruyó la fiscalía, durante el montaje se reutilizó una tuerca autoblocante —diseñada para resistir vibraciones— que debía ser reemplazada: el desgaste de su rosca le habría impedido conservar el ajuste necesario frente a las vibraciones del motor. Además, un alambre de seguridad habría tenido un diámetro insuficiente y habría sido colocado en una posición incorrecta, y el torquímetro utilizado tenía la certificación de calibración vencida.
Otra irregularidad señalada fue la ausencia de una orden de trabajo para el desmontaje y posterior montaje del tubo de escape, el documento que debía precisar las tareas, los procedimientos técnicos, los materiales utilizados y quiénes habían intervenido. El escrito también cuestiona las inspecciones de calidad y apunta que el retorno de la aeronave al servicio habría sido autorizado mediante una firma que no correspondía al Responsable Técnico habilitado para certificar una intervención de esa criticidad.
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