A veces el valor de lo que tenemos se ve con más claridad desde lejos. Para Emiratos Árabes Unidos, haberse formado en la Universidad de Buenos Aires es un antecedente que puede abrir la puerta a una residencia de diez años. La UBA es la única universidad de América Latina que aparece en el listado de instituciones internacionales publicado por la Oficina de Residentes de Abu Dabi para solicitar la llamada visa dorada.
Es una forma concreta de reconocer la formación que ofrece una universidad pública argentina. En esa nómina, la UBA comparte espacio con Harvard, Oxford y Cambridge. No hay otra institución de la región que la acompañe. En un país donde la universidad pública debe salir una y otra vez a defender su presupuesto, esa presencia merece algo más que una curiosidad migratoria: invita a mirar con orgullo una capacidad que la Argentina construyó y necesita cuidar.
Qué vale la pena atraer y qué vale la pena sostener
El contraste con las prioridades del Gobierno argentino también pasa por la política migratoria. El 2 de octubre, Luis Caputo y Diego Santilli anunciaron en París un programa de ciudadanía por inversión: un aporte no reembolsable de US$350.000 al Tesoro o la suscripción de un título público por US$800.000. La comunicación oficial lo presentó como parte de una política para mejorar el clima de inversión y promover la llegada de capitales, con recepción de solicitudes prevista para el cuarto trimestre de 2026.
Argentina busca atraer dinero mediante una vía de acceso a la ciudadanía. Emiratos, entre las distintas categorías de su residencia dorada, también busca atraer graduados por su formación. No son beneficios jurídicos equivalentes, pero la comparación permite una pregunta sobre las prioridades: ¿qué lugar ocupa el conocimiento que ya se produce acá cuando se decide qué capacidades hay que promover?
Mientras el Gobierno ofrece ese incentivo al capital extranjero, las universidades nacionales siguen reclamando la aplicación de la ley de Financiamiento Universitario. El Ejecutivo condicionó su ejecución y sostuvo que la norma incumple reglas de administración financiera; una medida cautelar ordenó aplicar los artículos referidos a salarios y becas. El conflicto no gira alrededor de un reconocimiento simbólico, sino de los recursos que permiten enseñar, investigar y sostener a quienes hacen ese trabajo.
En la ciencia, el deterioro también se puede medir. Según el análisis presupuestario del Grupo EPC y el CIICTI, la ejecución de la función Ciencia y Técnica cayó un 5,2% real en los primeros nueve meses de 2026 frente al mismo período de 2025. En el CONICET, la caída fue del 8,8%. Son recursos que pierden poder de compra en el sistema que forma investigadores y produce conocimiento, mientras afuera se ofrecen incentivos para atraer personas formadas.
Una presencia que dice algo
La singularidad de la UBA se aprecia también en algunas ausencias: Duke, Purdue, Boston University y Vanderbilt no figuran en el PDF de Abu Dabi. Tampoco hay universidades de la India. Alemania tiene dos: Ludwig-Maximilians-Universität München y Ruprecht-Karls-Universität Heidelberg. Son curiosidades de una selección en la que la universidad porteña conserva un lugar propio.
ADRO vincula esta vía con las cien mejores universidades según una clasificación internacional reconocida por las autoridades educativas emiratíes, aunque el documento no identifica el ranking ni su edición. El archivo fue generado en julio de 2023: no se trata de un anuncio nuevo, sino de una lista que el organismo continúa publicando en su página de requisitos.
Lo significativo para la Argentina es ese lugar reservado a la UBA. La formación pública tiene un valor que otros países reconocen y buscan atraer. Sostenerla acá significa cuidar una capacidad propia, para que el reconocimiento exterior no termine siendo más generoso que el trato que recibe en casa.
El beneficio, en pocas líneas
Para esta vía de residencia, ADRO exige a los graduados del exterior un título de grado de una institución de la lista, un promedio mínimo de 3,5, no más de dos años desde la graduación y la equivalencia del título certificada por la autoridad educativa de EAU. La residencia tiene una duración de diez años.
Fuentes: ADRO: visa dorada para graduados y requisitos · PDF oficial de universidades internacionales · Gobierno argentino: anuncio de ciudadanía por inversión, 2 de octubre de 2026 · Decreto 524/2025: procedimiento de ciudadanía por inversión · Grupo EPC: análisis de ejecución presupuestaria a septiembre de 2026 · CIICTI: financiamiento de la ciencia argentina · Contexto del conflicto por el financiamiento universitario, LA NACION


