La administración británica de las Islas Malvinas prorrogó este lunes todas las licencias vigentes para actividades petroleras offshore por cinco años, con posibilidad de extensión por otros dos si las compañías cumplen sus programas de trabajo. La decisión, anunciada en la página oficial del gobierno isleño y avalada por Londres, llega en la previa del discurso de Milei ante la ONU y en plena ofensiva argentina contra las empresas que operan en el archipiélago sin autorización nacional.
La legisladora kelper Cheryl Roberts justificó la medida con una frase que resume la postura isleña: «Son recursos nuestros que debemos desarrollar, y nos aseguraremos de que dicho desarrollo se realice de manera responsable.» El foco principal está en Sea Lion, el proyecto ubicado a 220 kilómetros del archipiélago que encabezan la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration, que en diciembre de 2025 tomaron la Decisión Final de Inversión y proyectan comenzar la extracción de crudo en marzo de 2028.
La respuesta isleña es una escalada directa a las denuncias penales, sanciones administrativas y el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que el Gobierno argentino viene acumulando desde septiembre.
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