La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que El Niño continúe fortaleciéndose y alcance su pico en diciembre. Su actualización climática para octubre, noviembre y diciembre de 2026 anticipa temperaturas superiores a la media en gran parte del planeta y cambios en los patrones de lluvia.
El organismo informó una probabilidad cercana al 100% de que el episodio persista hasta febrero de 2027. La previsión es estacional y describe tendencias a gran escala: no es un pronóstico de lluvia para una ciudad o una fecha específica.
Un episodio que sigue intensificándose
La OMM estima que la anomalía de temperatura superficial en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial alcance aproximadamente 3,7 °C por encima de lo normal como promedio del trimestre. El calentamiento tendría su máximo alrededor de diciembre.
Ese escenario puede modificar las lluvias y elevar el riesgo de sequías o inundaciones en distintas regiones. Los efectos concretos dependen también de las condiciones locales y de otros factores del sistema climático.
Qué determina el riesgo de inundación
Matías Araujo, investigador de la Fundación Tejido Urbano, advirtió en declaraciones recogidas por la prensa que el riesgo hídrico en la región pampeana no depende solo de la intensidad de las precipitaciones o de las obras hidráulicas.
También inciden la población y las actividades expuestas, la expansión urbana sobre áreas inundables, la pérdida de superficies que absorben agua y la capacidad institucional de prevenir y responder. «La misma inundación no produce el mismo daño», señaló.
El investigador propuso combinar infraestructura con reservorios, superficies permeables, protección de áreas de reserva, mapas de riesgo y sistemas de alerta. Las condiciones previas de los hogares influyen tanto en el daño como en su capacidad de recuperarse.
La información oficial está disponible en la actualización de la OMM y en su boletín estacional.
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