El ajuste fiscal del Gobierno bajó el gasto público no vinculado a los adultos mayores, pero las erogaciones previsionales y de salud para la vejez registran un aumento del 73% frente a la década de 1980, según un informe del Instituto de Desarrollo Social Argentino (IDESA).
El estudio comparó la evolución del gasto destinado a jubilaciones y PAMI frente al resto del gasto público como porcentaje del PBI, tomando como base 100 el promedio de la década de 1980. En 1995, el gasto para la vejez subió a un índice de 163, mientras que el resto del gasto público cayó a 94. En 2017, las erogaciones para los adultos mayores alcanzaron un pico de 220, frente a 137 del resto del presupuesto estatal. Y en 2024, tras las medidas fiscales del inicio de la gestión libertaria, el resto del gasto público retrocedió a 105, mientras que el gasto en vejez descendió a 173.
«Luego del ajuste aplicado por el actual gobierno, el gasto público no vinculado a la vejez es apenas un 5% superior, en términos del PBI, al que había en el promedio de la década del ’80. El gasto para la vejez, en cambio, es un 73% mayor», precisó la entidad, que advirtió que «postergar la adaptación de las coberturas para la vejez a la dinámica demográfica lleva a descuidar otras funciones esenciales del Estado».
El informe recuerda que la última reforma estructural del sistema previsional argentino fue en 1993 y que, ante la ausencia de cambios de fondo, «la estrategia común de gobiernos con diferentes orientaciones ideológicas fue licuar el gasto con inflación», con la manipulación de la fórmula de movilidad como vía de ajuste. En salud, remarca que el PAMI nunca fue adaptado a los cambios demográficos desde su fundación en 1971, lo que limitó la cobertura y trasladó la carga de la atención a los hospitales públicos provinciales.
Ante el argumento de que el crecimiento económico o una futura reforma laboral resolverán el déficit, IDESA respondió: «Demorar la adaptación del sistema de la vejez bajo el argumento de que con el retorno del crecimiento económico y la reforma laboral habrá más recursos es un grave error».
El centro de estudios planteó tres medidas: cuentas nocionales, para calcular los haberes en función de los aportes reales de toda la vida activa y la expectativa de vida al retirarse; la conversión de la pensión derivada en una cobertura voluntaria, con un aporte específico para financiarla; y una reforma del sistema de salud para que los trabajadores conserven su obra social al jubilarse, con un Programa Médico Obligatorio ajustado a los recursos efectivamente disponibles.
Fuentes: BAE Negocios · Periódico Tribuna
