El Presupuesto 2027 consagra una reducción récord en las partidas destinadas al área ambiental, al mismo tiempo que Argentina enfrenta un ciclo de incendios de alta intensidad en la Patagonia. Entre octubre de 2025 y marzo de 2026, el fuego consumió más de 60.000 hectáreas en Neuquén, Río Negro y Chubut, en una temporada que los especialistas vinculan directamente con el déficit de recursos para prevención, vigilancia y respuesta temprana.
El presupuesto de la Secretaría de Ambiente cayó un 46% en términos reales desde diciembre de 2023, con recortes especialmente pronunciados en el Plan Nacional de Manejo del Fuego, el sistema de brigadistas forestales y los programas de monitoreo satelital.
La paradoja es que el Gobierno impulsó al mismo tiempo una modificación en la Ley de Manejo del Fuego para habilitar el cambio de uso del suelo en tierras afectadas por incendios —luego retirada del Senado ante el rechazo transversal—, lo que los críticos leyeron como un incentivo a los incendios intencionales. Los equipos técnicos de la Secretaría de Ambiente advierten que con los recursos actuales no es posible mantener la cobertura territorial mínima para responder a un ciclo de incendios de la magnitud que proyectan para el verano 2026-2027.
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