Según un informe elaborado a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC y los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el 45% de los trabajadores argentinos no realiza aportes jubilatorios. El dato refleja la profundidad de la informalidad laboral y sus consecuencias de largo plazo: millones de personas que hoy trabajan no estarán en condiciones de acceder a una jubilación en el futuro, lo que agravará la ya crítica situación del sistema previsional argentino.
El impacto no es uniforme. Los jóvenes de entre 18 y 29 años muestran la mayor proporción de trabajadores sin aportes, en línea con la alta tasa de informalidad que caracteriza al empleo juvenil en Argentina. Las mujeres también están sobrerepresentadas entre quienes trabajan sin cobertura previsional, producto de la mayor presencia femenina en el empleo doméstico y en actividades informales de cuidado. Y los adultos mayores de 60 años que todavía trabajan sin haber completado los años de aportes necesarios para jubilarse conforman otro grupo de alta vulnerabilidad.
El cuadro se agrava por la tendencia: desde noviembre de 2023 la tasa de informalidad laboral subió del 42% al 45%, lo que significa que más de dos millones de trabajadores adicionales perdieron cobertura previsional en menos de tres años.
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