En Sportivo Devoto, las obras grandes quedaron en pausa. El dinero se concentra en mantener el club y pagar las facturas, mientras algunas familias acumulan meses de cuotas hasta que consiguen un ingreso extra para ponerse al día. En el Club Deportivo Giuffra, la respuesta a la misma dificultad fue ampliar las becas. Los testimonios de sus dirigentes describen un problema que excede a las canchas: cómo sostener los espacios de encuentro cuando el presupuesto de los hogares y el de las instituciones se ajustan al mismo tiempo.
«Nos recortamos en infraestructura, pintura y todo lo que tiene que ver con el crecimiento. Al mantenimiento grande lo tenemos pausado y estamos solamente atacando lo urgente con financiamiento propio. De hecho a veces nosotros mismos ponemos la plata», explicó Sergio Pérez Barrera, secretario y coordinador de fútbol de Sportivo Devoto, en declaraciones recogidas en la cobertura consultada.
Su descripción combina dos frentes. Por un lado, los gastos de funcionamiento consumen los recursos disponibles. Por otro, «hay una morosidad más alta que de costumbre de gente que antes podía pagar y hoy no». No lo atribuye a una falta de voluntad: cuenta que hay familias que dejan pasar un par de meses y luego pagan juntas las cuotas, a veces con lo que pudieron reunir de algún trabajo extra.
Gabriel Santagata, presidente de Giuffra, relató una situación parecida: «Aumentó mucho la dificultad que tienen los papás y las mamás para pagar la cuota así que decidimos incrementar la cantidad de becas». Según su estimación para ese club, casi la mitad de quienes asisten no está en condiciones de pagar una cuota mínima. No es un porcentaje que pueda extenderse al conjunto de las instituciones del país.
Para sostener las actividades, Giuffra recurre a loterías familiares, rifas y torneos solidarios. «Vivimos una etapa similar a como eran los clubes hace 50 años», dijo Santagata. La recaudación de esas iniciativas ayuda a cubrir lo que ya no ingresa con regularidad por las cuotas.
El cuadro que surge de ambos relatos es el de clubes que intentan no trasladar toda la dificultad a quienes los necesitan. Las becas permiten mantener la participación de las familias, pero también dejan menos ingresos para reparaciones y mejoras. En Sportivo Devoto, esa tensión se traduce en atender lo urgente; en Giuffra, en multiplicar las actividades de recaudación.
Los testimonios no constituyen un censo del sector ni permiten medir por sí solos cuánto aumentaron los costos en todos los clubes. Sí muestran, en dos instituciones concretas, cómo las facturas y la dificultad de pago de los hogares se convierten en obras postergadas, trabajo de sus dirigentes y campañas para sostener la vida social del barrio.
Fuente: cobertura de Noticias Argentinas, reproducida por Periodismo Vivo.
