La provincia canadiense de Alberta votará el lunes 19 de octubre un referéndum no vinculante para decidir si continúa formando parte de Canadá o si se convoca una segunda consulta popular, esta vez legalmente vinculante, sobre la separación. En la previa, el primer ministro Mark Carney advirtió que fuerzas externas intentan «dividir y controlar» a su país e instó a los habitantes de Alberta a optar por permanecer en Canadá.
Carney pronunció estas declaraciones al dirigirse a miles de participantes en un acto organizado por el grupo federalista Forever Canadian en Calgary. «Hay quienes, fuera de nuestras fronteras, están trabajando para fracturarnos y así poder controlarnos», señaló tras referirse a un panorama global más peligroso y fragmentado.
«En este momento crucial, los habitantes de Alberta tienen una elección: construir una Alberta más fuerte y un Canadá aún más grande para legárselo a nuestros hijos, o bien cargarles con años de profunda división y gran incertidumbre. Lo que necesitamos es un resultado contundente el lunes que resuelva esta cuestión», afirmó el primer ministro.
Durante su discurso, Carney también destacó la construcción del oleoducto conocido como Pacific Link. El público estalló en un prolongado aplauso cuando mencionó que esta infraestructura, para el transporte de crudo, reduciría significativamente la dependencia de Canadá respecto a Estados Unidos. «Cuidado: podrían pensar que esto es una injerencia electoral», bromeó el mandatario, que tiene previsto asistir este viernes a otro acto de Forever Canadian en Edmonton, la capital provincial.
Las amenazas de Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró en las últimas horas sus amenazas a Canadá al afirmar que el país vecino se convertirá en el estado número 51 de su nación. «Todos están entrando, aceptando las reglas de Washington; de lo contrario, tendrían que pagar aranceles enormes. Y terminarán convirtiéndose en el estado número 51, porque es la única forma en que esto funciona. Ya saben: nosotros no los necesitamos, pero ellos a nosotros sí», dijo en un acto de campaña desde Arizona.
Para justificar su aserto, Trump se preguntó retóricamente por qué Washington debería «estar perdiendo 80, 90 o 100.000 millones de dólares al año para mantener a un país» que no está alineado con los intereses de la Casa Blanca. No es la primera vez que el republicano insinúa que su vecino del norte debería convertirse en el estado 51: en febrero declaró en una cena en la Casa Blanca que quería convertir a Canadá en el estado 51 y a Groenlandia en el 52, y ya había divulgado mapas con Canadá como parte de Estados Unidos.
Canadá y Estados Unidos se hallan inmersos en una severa guerra comercial tras el fracaso de sus negociaciones en agosto pasado. En respuesta a los aranceles de 50% impuestos por Washington, Ottawa aplicó gravámenes de represalia sobre 20.000 millones de dólares en exportaciones estadounidenses. La confrontación económica escaló a tal punto que actualmente existe un creciente movimiento ciudadano en Canadá que busca boicotear los productos provenientes de Estados Unidos en favor del consumo nacional.
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