El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y la causa más común de demencia entre las personas mayores. Cada 21 de septiembre, el Día Mundial del Alzheimer busca poner el foco en la detección temprana, el acompañamiento de quienes conviven con la enfermedad y sus familias, y el estado de la investigación científica sobre sus causas y posibles tratamientos.
Los síntomas: qué señales prestar atención
Los síntomas varían según qué zonas del cerebro estén afectadas, pero los más habituales son la pérdida progresiva de memoria, las dificultades en el lenguaje y la desorientación en tiempo y espacio. A eso se suman cambios de conducta y del estado de ánimo —depresión, ansiedad o apatía— y cuadros de agitación, con irritabilidad, inquietud o tendencia a deambular sin rumbo. En etapas más avanzadas pueden aparecer síntomas psicóticos, como alucinaciones o delirios. Con el tiempo, este conjunto de síntomas deriva en la pérdida de la capacidad para realizar de forma independiente las actividades cotidianas.
Las cifras: cuántas personas conviven con la enfermedad
En el mundo, más de 55 millones de personas viven hoy con demencia. La Organización Mundial de la Salud proyecta que esa cifra suba a 78 millones para 2030. En Argentina, las estimaciones ubican entre 300.000 y 400.000 personas viviendo con demencia, en su mayoría a causa del Alzheimer.
Cuándo consultar
Ante cualquier cambio notorio en la memoria, la orientación, el lenguaje o la conducta de una persona mayor, la recomendación de los especialistas es consultar a un neurólogo con experiencia en deterioro cognitivo. La detección temprana permite un abordaje más oportuno de la enfermedad y de su impacto en la vida cotidiana.
El aporte argentino: una terapia que revierte el daño en modelos experimentales
En el CONICET, un equipo de investigación avanza en el desarrollo de una terapia innovadora para enfermedades neurodegenerativas. A través de una tecnología que combina el diseño de microARNs artificiales con vectores virales, lograron prevenir y revertir, en modelos experimentales, la acumulación de la proteína Tau patológica, uno de los mecanismos asociados al Alzheimer, la demencia frontotemporal y ciertas formas atípicas de parkinsonismo. «A través de una tecnología que combina el diseño de microARNs artificiales con vectores virales, logramos prevenir y revertir en modelos experimentales la acumulación de la proteína Tau patológica», explicó Elena Avale, investigadora del CONICET a cargo del desarrollo. Se trata de resultados en etapa experimental, previos a su eventual aplicación en tratamientos para personas.

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