Los salarios de los trabajadores formales empataron a la inflación entre enero y agosto de 2026 y, por lo tanto, no mejoraron su poder adquisitivo. La Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) subió 21,3% en los primeros ocho meses del año, la misma variación que acumuló el costo de vida en ese período.
En agosto, la suba fue de 1,9%, apenas 0,2 puntos por encima del aumento de los precios de ese mes, que fue de 1,7%. Con ese incremento, el salario promedio medido por este indicador llegó a $1.982.518, contra los $1.633.547 de diciembre de 2025.
Qué mide este indicador
El RIPTE es un indicador salarial de naturaleza previsional elaborado por la Subsecretaría de Seguridad Social de la Secretaría de Trabajo del Ministerio de Capital Humano. Mide la remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que perciben los trabajadores en relación de dependencia declarados en forma continua durante los últimos 13 meses, tanto del sector público como del privado.
Desde la Secretaría aclaran que, por su conformación, el indicador no puede considerarse una medida de la evolución de todos los salarios, ya que excluye una serie de ítems que integran las remuneraciones. Aun así, los analistas suelen tomarlo como referencia de la tendencia de los sueldos del sector privado.
Consumo en la mira
El Gobierno necesita una mejora real de los salarios para sostener los niveles de consumo y que de esa forma se traccionen la demanda interna y la producción. El empate entre salarios y precios en el acumulado del año deja a los ingresos formales sin recuperación frente a la inflación.
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