La inflación de septiembre alcanzaría el 2% y la economía está en las puertas de una recesión técnica

Las proyecciones privadas para la inflación de septiembre convergen en torno al 2% mensual, lo que implicaría un leve repunte respecto del 1,9% de junio y mantendría el índice lejos del objetivo de perforar el 1% que el Gobierno venía prometiendo para este tramo del año. El INDEC publicará el dato oficial el 15 de octubre. Los rubros que más traccionan en septiembre son alimentos y bebidas —que comenzaron a subir con más fuerza desde la segunda quincena—, tarifas de servicios públicos y alquileres, que ajustaron en el primer día del mes.

El contexto en que llega este dato es especialmente delicado para el Gobierno. JP Morgan recortó su proyección de crecimiento al 1,5% para 2026 y anticipó una contracción anualizada del 4% en el tercer trimestre, lo que colocaría a la economía ante su primera recesión técnica desde 2024. La actividad industrial cayó un 5,7% interanual en agosto. El consumo de los hogares acumula nueve meses consecutivos de retroceso. La construcción no da señales de recuperación. Y el mercado laboral sigue destruyendo empleo formal.

Las señales de enfriamiento son transversales a todos los indicadores de alta frecuencia. Los despachos de cemento cayeron un 5,1% mensual en agosto. El Índice Construya retrocedió un 3,1%. La demanda de energía eléctrica industrial cayó un 0,3%. El comercio minorista porteño tiene 291 locales vacíos en sus principales arterias, un 22,3% más que hace un año. Y la mora en los créditos a las familias llegó al 18% en julio, el nivel más alto desde la Convertibilidad.

La paradoja del momento es que la inflación no cede al ritmo esperado pese al enfriamiento de la actividad. El mecanismo que debería operar —menor demanda, menores precios— no está funcionando con la velocidad que el Gobierno prometió, en parte porque las tarifas de servicios siguen ajustando, los alquileres no paran de subir y las expectativas de devaluación generan cierta inercia en los precios de los bienes transables. La inflación mayorista de agosto —2,1%, por encima de la minorista— es una señal de que hay presiones latentes que todavía no se trasladaron del todo al consumidor final.

El ministro Caputo defiende que lo peor ya pasó y que el segundo semestre mostrará una mejora. Las consultoras privadas son más cautelosas: la mayoría proyecta que el crecimiento anual cerrará en torno al 1,5%, muy por debajo del 4,5% de 2025 y de las proyecciones con que arrancó el año. La pregunta que cada vez más analistas se hacen es si el ajuste recesivo tiene algún techo visible antes de las elecciones de 2027.

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