La actividad metalúrgica registró en agosto una caída del 6,1% respecto al mismo mes de 2025, según datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA). El dato profundiza un deterioro que viene acumulándose a lo largo del año y que el propio sector ya no intenta disimular: en una encuesta de expectativas realizada por ADIMRA, el 70% de los empresarios del sector consideró que 2026 ya está perdido en términos de actividad y producción.
Los factores que explican la caída son los mismos que vienen afectando a toda la industria manufacturera: la caída del consumo masivo —que acumula siete meses de retroceso consecutivo—, el derrumbe de la construcción —que cayó un 4,5% interanual en julio— y la apertura importadora que permite que productos de origen chino y brasileño ingresen al mercado local a precios con los que la industria nacional no puede competir.
La metalurgia es especialmente sensible a estos factores porque abastece tanto al sector de la construcción como a la industria del automóvil, el agro y los electrodomésticos, todos en contracción. Desde noviembre de 2023, el sector acumula una pérdida de casi 30.000 puestos de trabajo registrados.
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