Con la reglamentación de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL) avanzando, los bancos ya entraron en carrera para posicionarse como los principales administradores de los nuevos fondos que reemplazarán al sistema tradicional de indemnizaciones. Varias entidades salieron a ofrecer comisión cero y beneficios exclusivos para las empresas, apuntando como mínimo a duplicar la cantidad de compañías a las que prestan servicio actualmente.
El mecanismo creado por la Ley de Modernización Laboral implica que los empleadores depositarán mensualmente un porcentaje del salario de cada trabajador en cuentas individuales que se acumulan y pueden ser utilizadas ante un despido. Los bancos verán crecer significativamente su masa de activos bajo gestión: se estima que en una economía con millones de trabajadores formales, los FAL podrían concentrar volúmenes de fondos comparables a los de los fondos de inversión más grandes del mercado local.
Desde el mundo sindical, la preocupación es distinta: advierten que el sistema puede terminar beneficiando más a los empleadores que a los trabajadores, al establecer un tope implícito a las indemnizaciones y transferir el riesgo financiero hacia el empleado.
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