Tras la mega sesión de Diputados que aprobó la reforma del Banco Central y la Inocencia Fiscal II, la Casa Rosada empieza a organizar el cronograma legislativo del último trimestre del año. La estrategia es fijar sesiones separadas para cada proyecto en lugar de acumular todo en una misma jornada, que generó tensiones con los aliados. El Super-RIGI, que ya cuenta con media sanción de Diputados, será la primera prioridad de septiembre en el Senado. La reforma electoral llegará después.
El Super-RIGI amplía los beneficios del régimen de incentivos a grandes inversiones a sectores de tecnología de frontera —inteligencia artificial, data centers, baterías de litio, paneles solares— con estabilidad fiscal por 30 años y aranceles y retenciones en cero. En el Senado el panorama es más complejo que en Diputados: el proyecto deberá sortear las resistencias de gobernadores y bloques que aún desconfían de las condiciones ambientales y de soberanía que establece el texto. La reforma electoral, por su parte, sigue siendo el proyecto más difícil de la agenda: sin los votos del PRO, la UCR y los bloques provinciales alineados, la suspensión de las PASO no tiene los 37 votos necesarios.
192 palabras
1 minuto de lectura