Desde noviembre de 2023, las coberturas de obras sociales nacionales cayeron en 1.028.412 beneficiarios, según datos de la Superintendencia de Servicios de Salud relevados por el Instituto Argentina Grande.
La causa principal es la destrucción de 235.000 empleos privados registrados y 73.000 públicos, que dejó sin cobertura no solo al trabajador sino también a su grupo familiar. En paralelo, las cuotas de las prepagas acumularon una suba del 460% desde diciembre de 2023, frente a una inflación del 320%, lo que hizo inviable para muchas familias mantener una cobertura privada.
El resultado es una transferencia masiva de demanda hacia el sistema público: en el primer trimestre de 2026 se detectó que más de 1,2 millones de personas ingresaron al sistema de salud público respecto de 2023. La cantidad total de personas sin prepaga, obra social ni mutual pasó de 9,4 millones a 10,67 millones entre el cuarto trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2026, lo que equivale al 35,6% de la población.
El deterioro es especialmente marcado entre los jóvenes de 15 a 29 años, donde el 49,9% depende exclusivamente del sistema público. Entre las grandes obras sociales, solo OSDEPYM —la de los monotributistas— creció, un 154%, reflejo del proceso de informalización laboral. OSECAC perdió el 20,2% de sus afiliados, OSPeCon el 25,4% y OSPCN el 19,1%.
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