ONU-SIDA presentó este lunes en la 26° Conferencia Internacional sobre el SIDA, en Río de Janeiro, un informe que enciende todas las alarmas: la financiación internacional destinada a combatir el VIH cayó un 18% en 2025, pasando de 8.800 millones a 7.300 millones de dólares, el nivel más bajo en casi dos décadas.
El derrumbe tiene un responsable central: Estados Unidos aportaba históricamente el 75% de los fondos internacionales para la causa. En enero de 2025, la administración Trump suspendió temporalmente toda la financiación relacionada con el VIH y, si bien restableció algunos programas vitales días después, recortó la mayoría de las iniciativas de prevención.
El impacto es devastador en el África subsahariana, donde ocurre aproximadamente la mitad de las nuevas infecciones mundiales. El uso de la PrEP, el tratamiento preventivo, retrocedió un 38% entre 2024 y 2025. En algunos países, los fondos para preservativos cayeron más del 90%.
Cada semana, 3.000 adolescentes y mujeres jóvenes contraen el VIH en esa región. Nueve millones de personas infectadas no reciben tratamiento y casi la mitad de los niños con VIH carece de medicamentos. En 2025 se registraron 1,2 millones de nuevas infecciones y 570.000 muertes relacionadas con el SIDA.
La directora ejecutiva de ONU-SIDA, Winnie Byanyima, fue categórica: «No hay duda de que se trata de la perturbación más grave de la respuesta al VIH desde que el mundo se unió para luchar contra esta enfermedad.» El objetivo de erradicar el SIDA como amenaza para la salud pública en 2030, asumido por la comunidad internacional, está a punto de fracasar.
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