Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires advierte que el 47,3% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años vive en situación de vulnerabilidad social.
La investigación, realizada sobre datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, cruza variables de empleo, educación, condiciones de vivienda e ingresos, y concluye que una parte significativa de esa franja no solo está excluida del mercado laboral formal sino que además no estudia ni busca activamente trabajo.
El fenómeno de los llamados «triple ni» —ni estudian, ni trabajan, ni buscan empleo— afecta en mayor proporción a jóvenes de sectores populares del conurbano bonaerense, donde la combinación de desempleo estructural, abandono escolar temprano y ausencia de redes de contención multiplica las dificultades de inserción.
«Estamos frente a una franja social alejada de toda red de pertenencia, reconocimiento e integración social», alertan los investigadores.
La informalidad laboral, que alcanza al 44% de los trabajadores totales del país, golpea con especial dureza a este grupo etario: el 58% de los jóvenes ocupados lo está en condiciones informales. El informe advierte que sin políticas específicas de inclusión educativa y laboral, el riesgo de cronificación de la exclusión es alto.
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