Hay tensión en la relación entre Argentina y Brasil. Durante un acto del Partido Liberal en San Pablo el sábado, Milei llamó «ladrón» y «presidiario» a Lula da Silva, calificó de «basura calva» al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes y expresó que lamentaba no poder visitar a su «amigo injustamente encarcelado», en referencia a Jair Bolsonaro, condenado a más de 27 años de prisión por haber intentado impedir la asunción de Lula en 2023.
Los insultos se produjeron en territorio brasileño, lo que el gobierno de Lula interpretó como una injerencia directa en los asuntos internos del país.
La respuesta fue doble y contundente. El canciller Mauro Vieira llamó a consultas a su propio embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y horas después la Cancillería brasileña también convocó al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Raimondi, para transmitirle la «repulsa» formal del gobierno de Lula.
En Itamaraty, las autoridades calificaron las expresiones de Milei como incompatibles con el vínculo histórico entre ambas naciones. Desde la Casa Rosada no hubo respuesta oficial inmediata, aunque Milei insistió en sus críticas y acusó a Lula de financiar una «campaña antiargentina».
Cabe tener en cuenta que Brasil es el principal socio comercial de Argentina, con un intercambio anual superior a los 40.000 millones de dólares.





